Había una vez una pequeña semilla que se sentía muy triste. Había pasado mucho tiempo sin ver la luz del sol y no sabía cómo crecer. Se sintió sola y abandonada, sin ningún propósito en la vida.

Pero un día, la semilla fue recogida por un jardinero amoroso que la plantó en un lugar cálido y acogedor. La cuidó con dedicación y paciencia, entrega el agua y los nutrientes necesarios para crecer.

Poco a poco, la semilla comenzó a germinar y a crecer. Al principio, era un pequeño brote, pero con el tiempo se convirtió en una hermosa planta llena de flores. La semilla había encontrado su propósito en la vida, y su tristeza se había convertido en alegría.

Así como la semilla, todos podemos sentirnos perdidos y tristes a veces. Pero al igual que el jardinero, podemos encontrar personas que nos cuiden, guíen y nos ayuden a crecer. Podemos alimentar nuestros mentes y nuestros cuerpos con nutrientes saludables, como la meditación, el ejercicio y la buena nutrición.

Y así, poco a poco, podemos superar nuestra tristeza y encontrar nuestro propósito en la vida. Al igual que la semilla, podemos florecer y encontrar la felicidad en nuestro camino.

Luego tú aprenderás a brillar nutriendo a cada persona que pase por tu vida. Te enseñamos cómo hacerlo, tanto presencial, como online.

la semilla germinando cuento
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